LA AGRESIVIDAD EN GATOS…

AGRESIVIDAD ENTRE GATOS DE LA MISMA FAMILIA

 Se produce en gatos que viviendo juntos normalmente, ante una situación estresante (visita al veterinario, caída desde un piso, nacimientos, mudanzas, vacaciones) comienzan a desarrollar conductas agresivas y de intolerancia entre ellos.

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Ante la confrontación inicial generalmente la familia interfiere gritando, regañando, pegando y finalmente separando a los gatos en diferentes habitaciones de la casa. Intentos posteriores de juntarles son infructuosos ya que ya que al día siguiente los gatos vuelven a salir con miedo, se miran y se producen bufidos, chillidos y nuevas agresiones provocando que se les vuelva a separar. La familia además suele intervenir de nuevo gritando, separando, pegando y sólo consiguen aumentar el estrés y fomentar sucesivas peleas.

 

 

  

 Para entender este comportamiento tan frecuente en los gatos, es  necesario conocer  que los gatos no son obligatoriamente sociales pero muchos de ellos desarrollan, como es evidente, relaciones con personas, otros gatos y otras especies.  Sus relaciones con otros gatos y con las otras especies varían desde la no tolerancia (agresión) hasta una tolerancia total (lamidos mutuos, juego, duermen juntos). Pero ante cambios en su entorno que originen estrés el grado de tolerancia puede variar.

 Además los gatos no son animales jerárquicos como los perros. Muchos de los gatos que erroneamente consideramos dominantes, de repente dejan su comedero al gato más pequeño o a cualquier otro. Posturas entendidas como de sumisión como tumbarse de lado, es el preludio de un ataque, y un error típico es la interpretación de un gato enseñando la tripa como sumiso, cuando es la postura de máxima agresividad. Se confunde en los gatos el comportamiento agonista con jerarquía (8).

 La mirada entre gatos es de suma importancia. Una mirada intensa y duradera entre dos gatos les lleva a la confrontación, mientras que retirar la mirada es la diferencia entre el ataque y el no ataque (8).

 Tratamiento

 1.      Agresiones leves y/o pocas horas separados:

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 –         El dueño no debe interferir en las peleas. Debe ser consciente de que los bufidos y gritos son parte normal de su comunicación y que en pocas ocasiones hay lesiones mientras que en la mayoría de los casos lo que hay es mucho escándalo.

–         El dueño debe interferir de forma positiva para distraer la atención de los gatos hacia estímulos agradables como el juego, comida apetitosa…

–         Si se agraden se puede utilizar un spray de agua para separarles pero en silencio e intentar distraerles de nuevo con estímulos positivos.

 

 

 

–         Debe dejar toda la casa abierta y no separar a los gatos más.

 

 

  Feromonoterapia hasta la estabilización de la conducta entre ambos gatos.

 

    

 

 

 

Agresiones fuertes

 En el caso de gatos que se agraden de forma constante  a pesar de las actuaciones comentadas anteriormente, la conducta puede alterarse  pasando a ser uno de ellos un gato activo, que persigue, que aumenta su territorio de exploración, come con ansiedad, se lame de forma intensa… y el otro un gato pasivo, que reduce su territorio de exploración, no juega, come temerosamente, tiene actitud hipervigilante… En estos casos será necesaria:

–         Feromonoterapia

–         Método de la reja: Se separará a ambos gatos a través de una puerta que tenga una malla mosquitera que les permita verse y olerse. Se colocará el comedero y bebedero lejos de la puerta. Progresivamente si no hay actitudes de miedo se irá acercando los comederos y bebederos hacia la puerta. Diariamente se fomentará el juego a través de la puerta mediante cañas de pescar, ratones… que hagan que los gatos disfruten cerca el uno del otro. Finalmente cuando el juego sea frecuente y la actitud de los gatos relajada,  se abrirá la puerta.

–         Fármacos: si la ansiedad de los gatos es elevada se puede utilizar benzodiacepinas. Si la ansiedad se mantiene en el tiempo se utilizarán antidepresivos tricíclicos o inhibidores de la recaptación de serotonina (6).

  

AGRESIVIDAD HACIA PERSONAS POR INTOLERANCIA AL CONTACTO

 

El grado de tolerancia al contacto depende de cada gato. Algunos gatos permiten que se les toque mucho tiempo, por todo el cuerpo y cuando ya no lo desean, se van sin más.

En cambio otros gatos toleran menos el contacto e incluso sólo toleran uno o dos contactos sobre la cabeza. Estos últimos pueden reaccionar frente a un contacto continuado zafándose o bien mordiendo, lo que sorprende e irrita intensamente al dueño.

 Un caso típico es el gato que sube al regazo de su dueño, quien de forma automática comienza a tocarle. Si no observa o bien desconoce alguna de las señales de irritación de su gato, como son el  movimiento rápido de cola, lamerse a si mismo como forma de apaciguamiento, dilatación súbita de pupilas y leve movimiento de las orejas hacia atrás,  el gato le morderá para parar el contacto irritante que está sufriendo y saldrá corriendo.

 Tratamiento:

 – Explicar al dueño que el que a un determinado gato no le guste que le toquen, no significa que no quiera estar cerca de él. ¿Nos gustaría que nos tocasen cada vez que nos acercamos a hablar con alguien? A muchísimos gatos les gusta estar sobre sus dueños pero sin que les toquen.  Dependiendo del grado de irritación que sufra morderá o no.

 –  Cuando desee tocarle estará atento a las señales de irritación y parará antes. Las caricias deberán ser suaves.

 – Terapia de juego: mejoramos la relación con el dueño y es la mejor actividad diaria del gato. Deberá utilizar siempre juegos a distancia y no sus manos (cañas de pescar, cajas, puntero laser…)

 

 AGRESIVIDAD HACIA PERSONAS DESCONOCIDAS

 

Algunos gatos desarrollan conductas agresivas hacia desconocidos (bufidos, arañazos, mordiscos).Generalmente en el origen de éste comportamiento se encuentra que son gatos con intolerancia al contacto, inquietos pero curiosos que acuden ante la llegada de visitas en lugar de esconderse. El contacto físico repetitivo mediante caricias de las personas con el gato origina que éste muerda, arañe o bufe con la consiguiente reacción de rechazo  del propietario ante esta situación, quien le regaña, le azota, le encierra…

Sucesivas situaciones semejantes provoca una anticipación de la conducta y el gato gruñe ante las visitas. En muchos casos los dueños avisan a los invitados de que su gato no es muy sociable, lo que provoca miedo en éstos y miradas intentas para ver en qué lugar está el gato. No olvidar que la mirada intensa a los ojos de un gato puede suponer una amenaza para éste con lo que estamos ante un círculo vicioso: el gato se ve doblemente amenazado ante las visitas.

 Tratamiento:

 1. Tanto las visitas como los familiares, deben ignorar al gato, no mirarle a los ojos y evitar todo contacto físico con él que pueda irritarle. Se debe actuar con él sólo para ofrecerle cosas agradables: juego, comida… Evitar siempre coger al gato en brazos y acercarlo a las personas ya que esto agrava su miedo y sus reacciones agresivas.

 2.  Si el gato es muy nervioso, es preferible que se refugie en una habitación tranquila hasta que las visitas se marchen.

3. Si una agresión es inminente, se utilizará un spray con agua sobre el gato y sin gritar, pegarle… se le apartará.

4. Feromonoterapia si las visitas son muy frecuentes hasta no normalización    de la situación.

MARCAJE CON ORINA

 Del 10 al 24% de los gatos mostrarán algún problema de micción inadecuada en algún momento de su vida. Para saber si estamos ante un marcaje con orina, antes se deben descartar:

 1.      Problemas físicos: la presencia de dolor durante la micción debido a patologías urinarias como urolitiasis, cistitis idiopáticas felina, infecciones bacterianas, traumas… o bien diarrea o estreñimiento,  pueden provocar que el gato asocie la bandeja de arena con el dolor sufrido y busque otros lugares en la casa. Además muchos otros problemas médicos pueden complicar o provocar eliminación inadecuada como hipertiroidismo, diabetes, enfermedad hepática, enfermedad neurológica… (5).

Se deben descartar estas patologías mediante la realización de análisis y cultivos de orina y técnicas diagnósticas de imagen como radiología y ecografía.

 2.      Problemas con la bandeja de arena: gran parte de las micciones fuera de la bandeja  se deben a un incorrecto manejo de ésta, por lo que el cuestionario debe abordar:

–         Tipo de bandeja: cubierta, abierta, tamaño

–         Localización: cambios recientes, situaciones en lugares inaccesibles o incómodos (piso de arriba para gatos pequeños, o bien en baños donde se cierran puertas, o en zonas donde hay perros, o cerca de electrodomésticos ruidosos…). Es habitual también que no se respeten la división de zonas del entorno de los gatos y los propietarios coloquen la bandeja al lado de la comida o de su cuna y rascador.

–         Limpieza: frecuencia de limpieza, productos de limpieza utilizados.

–         Altercados cuando el gato está dentro: perros, otros gatos, niños

 3.      Problemas de aprendizaje: se sospecha cuando el gato nunca ha utilizado su bandeja. Suelen producirse en gatos procedentes de tiendas de animales donde han estado confinados en jaulas y obligados a vivir en muy pocos metros cuadrados defecando y comiendo prácticamente en el mismo lugar.

  Si todo lo anterior es normal, estaremos ante un Marcaje con orina. Un correcto diagnóstico conlleva una investigación a fondo del entorno del gato, sus hábitos de vida (aseo, conducta durante la ingesta de comida, marcaje con uñas, marcaje facial sobre su entorno y sobre los individuos, relaciones con la familia y con otros gatos, conducta de eliminación de heces y orina, juego, sueño y exploración de su entorno) y la rutina de sus dueños para encontrar posibles causas. La realización por parte del dueño de planos de las zonas marcadas y de vídeos de la vida diaria del gato es de suma importancia.

 El Marcaje con orina es un marcaje íntimamente relacionado con la ansiedad felina debido a cambios en su entorno (2)(4). Por ello, cualquier gato es susceptible de marcar, ya sea macho u hembra, joven o viejo, castrado o no castrado y por supuesto es independiente de su raza.

 Las marcas de orina se pueden producir inicialmente en un punto de la casa y posteriormente al no tratarse la causa adecuadamente, a los castigos impuestos por los propietarios (restregar morros sobre micciones, gritarles, encerrarles, llevarles a la caja de arena forzadamente…) y al aislamiento de la zona marcada, el marcaje se produce en múltiples lugares.

 La deposición de pis no tiene por qué ser en superficies verticales y la postura adoptada no tiene por qué ser la clásica (gato de pie, cola erguida y spray de pis hacia la pared) sino que puede adoptar una postura de micción normal. El volumen de orina depositado tampoco debe hacernos descartar un marcaje con orina.

 Tratamiento:

 1.      Feromonoterapia. Feliway spray deberá aplicarse diariamente como si fuera un ambientador, mediante pulverización en cada habitación de la casa.  Feliway difusor, libera constantemente las feromonas y sirve para una superficie de 50-70 m2. Se debe considerar la distribución y los metros de la casa para calcular el número de difusores necesarios. Se utilizarán durante el tiempo necesario hasta la normalización del comportamiento del gato.

 2.      Terapia de juego: el juego es una actividad diaria fundamental para un gato independientemente de la edad de éste. Los gatos que no juegan son susceptibles de presentar mayores alteraciones en su comportamiento. El inconveniente es que el juego en un gato adulto implica la participación directa del dueño ya que necesita que los juguetes se muevan. Se recomendarán por lo tanto juguetes como cañas de pescar, cajas donde se puedan meter, catnip como estimulante del juego…  Además se debe advertir de que los castigos sólo se obtendrán una respuesta de miedo hacia el dueño y además el estrés aumenta.

  3.      Fármacos: la terapia medicamentosa por si sola tiene recaídas frecuentes  y rara vez es eficaz, pero es de gran utilidad asociada a las terapias descritas (2)

 4.      Manejo de las zonas marcadas: Se puede utilizar una dilución de vinagre y agua para limpiar las zonas marcadas o bien un detergente enzimático Nunca se deberá utilizar lejía u otros detergentes con amoniaco. Una vez limpia y seca se pulveriza la zona marcada con feliway srpay de forma diaria.

  1. Tras la estabilización de su comportamiento, ante un posible cambio en su entorno se deberá aplicar de forma preventiva Feliway durante varias semanas para evitar recaídas.

EL ESTRES FELINO

Fuente: www.gattos.net

Nuestro precioso OTTO tiene estrés y eso le afecta a su boca…Situaciones de estrés provocan que muchos gatos sufran alteraciones en su comportamiento como pueden ser marcaje con orina, agresividad, depresión, ansiedad… El estrés implica una respuesta de adaptación ante el cambio, pero algunos gatos no se adaptan adecuadamente o el tiempo de adaptación es largo, ya que depende de factores genéticos y de las experiencias vividas durante su desarrollo.

El estrés aparece al producirse cambios en su territorio La estabilidad del entorno del gato en fundamental para la estabilidad en su comportamiento.(2)

El gato divide su territorio en zonas de descanso, comida, juego, eliminación y exploración mediante la utilización de marcas olfativas y visuales (marcaje facial, marcaje con uñas y marcaje con orina y heces).

 El marcaje facial consiste en el deposito de feromonas familiares sobre su entorno. Es una actividad individual, diaria y necesaria para el reconocimiento como familiar de su entorno. Esta marca es olfativa y su fin es el propio gato y no otros gatos. La desaparición de las feromonas faciales en su entorno provoca la desorganización de éste y la aparición de cuadros de estrés. La utilización en estas situaciones de Feliwayâ, análogo sintético de la fracción F3 de las feromonas faciales felinas  disminuye la ansiedad y sus efectos en gatos.

Hay muchas situaciones habituales potencialmente estresantes para un gato. Todas estas situaciones deben ser indagadas durante la consulta de comportamiento y apuntadas correlativamente ya que pequeños cambios constantes a lo largo de la vida del gato pueden conducirle a un problema de comportamiento.

1. Cambio de casa: Al cambiar de casa, todas las marcas faciales del gato además de sus zonas de descanso, de juego, de reposo… desaparecen. Aparece el estrés con sus consecuencias.

 2.  Obras de reforma y/o pintura de la casa: Cuando se pinta una casa, de borran todas las marcas faciales que nuestro gato hubiese dejado. Además tanto pintar, como hacer obras de reforma, implica la entrada en el hogar de personas, material, se hacen ruidos, se mueven muchos objetos….

3.  Nacimiento de un bebé. Nuevas personas en casa: Cuando nace un bebé o bien viene un familiar a pasar unos días en la casa, es frecuente que se le impida al gato hacer cosas que antes hacía con naturalidad como el acceso normal a habitaciones y además se juega mucho menos con él, las personas que viven con él le miran con recelo…

4.  Vacaciones con el gato: Cuando nos llevamos al gato con nosotros de vacaciones, llega a una casa donde no están sus marcas faciales. Además pasa miedo en el viaje, se cambian todas sus zonas y en algunos casos comparte la casa con el gato de un familiar o con el perro de un familiar o con múltiples niños.

5.  Vacaciones sin el gato: En muchas ocasiones durante las vacaciones el gato queda en casa con comida y agua suficiente. Pero muchos gatos son muy dependientes de sus rutinas y  la falta de los miembros de la familia y la falta de juego les afecta mucho. Además las visitas de amigos o vecinos para echarles de comer en algunos casos les asustan.

6.  Cambios de mobiliario constantes: Muchas familias realizan cambios constantes o frecuentes del mobiliaro de su casa. Las marcas faciales del gato y sus caminos por su casa, varían constantemente. Aparece el estrés.

7. Relaciones problemáticas con otros gatos del nucleo zoológico. El enfrentamiento ocasional o continuado provoca un gran estrés entre los gatos que viven en clan. Es importante detectar esos problemas y poner pautas y soluciones.

Socialización de un gatito

La llegada a casa y los primeros días

Los primeros meses de vida de nuestro gato serán fundamentales en el desarrollo de su vida. Durante este período se fijará su carácter, sus pautas de comportamiento y se establecerá su relación con el resto de especies animales y con nosotros. Por todos estos motivos, es fundamental prestar mucha atención a los primeros días que el gato pasará con nosotros.

A la hora de asumir la responsabilidad de una mascota, además de los cuidados higiénicos y de la vacunación, tenemos que asegurarnos de poder ofrecerle un entorno adecuado para convertirse en un ejemplar sociable. El comportamiento del gato se basa en tres pilares: el aprendizaje, la educación de la madre y la socialización.

La llegada a casa

Aparte de proporcionarle un sitio caliente, desparasitarlo y acudir a su primera revisión veterinaria, debemos garantizar que sus primeros días en casa resulten una experiencia completamente agradable, sin sobresaltos, sin malos tratos, cuidando que él tenga tiempo y libertad para explorar su nuevo territorio sin miedo.

Es importante que si hay otro animal en la casa se vayan conociendo poco a poco. En este caso, sería conveniente dejar al recién llegado unos días en una habitación para que nuestra mascota se vaya acostumbrando gradualmentea la presencia del nuevo inquilino. Asimismo, les proporcionaremos bebederos y comederos distintos y nunca desatenderemos a nuestro antiguo animal de compañía. Al principio, los encuentros siempre deben ser bajo supervisión, para evitar que la cría tenga una mala experiencia.

 

La etapa más importante

Los estudios realizados sobre comportamiento felino demuestran que parte del desarrollo psicomotor comienza antes de nacer y tiene un importante componente genético, sobre todo en lo que respecta a la socialización con el hombre. Sin embargo, es esencial la educación durante los seis primeros meses de edad.

En esta etapa el aprendizaje comprende todo lo que los dueños le enseñen, desde limitarle el acceso a la mesa, hasta el uso de la bandeja sanitaria. La madre será quien le enseñe el aseo, a cazar, a relacionarse con sus hermanos y otras conductas instintivas. Si ella es una gata doméstica también le enseñará a no temer a las personas. Este fenómeno es precoz y resulta fundamental para el buen desarrollo del gatito y para su equilibrio emocional.

La importancia de la estimulación

Entre la segunda y séptima semana de vida se sientan las bases de su carácter. Durante este etapa es importante ofrecerle un medio con abundantes y variadas fuentes de estimulación que despierten su inteligencia. Es conveniente que el minino tenga acceso, aunque sea una hora al día, a juguetes tales como pequeñas pelotas, cajas de cartón, pedazos de madera para escalar y elementos grandes para poder esconderse dentro de ellos. También es bueno un ambiente con variación de sonidos (televisión, juegos, gritos de niños y música, entre otros). El objetivo de esta estimulación es favorecer un desarrollo armonioso del comportamiento del gato y permitirle que se adapte a todas las circunstancias. Los ejemplares educados de esta manera tienen una conducta exploratoria muy marcada.

El contacto y los juegos entre gatos son fundamentales para su desarrollo, así como la relación con miembros de otras especies como perros, conejos, hombres, etc. La naturaleza y la fuerza del apego que se creará entre el propietario y su mascota dependerá mucho de esta socialización entre especies. Lo más aconsejable es que distintas personas le manipulen y hablen a diario durante este período, para contribuir a que nuestro gato tenga un buen carácter. Si se quiere lograr que el gatito se apegue a un solo amo, entonces deberá tomar contacto sólo con una o dos personas.

 

Los gatos y los niños pequeños

Hay que tener en cuenta la socialización con los niños pequeños, ya que desde el punto de vista del gato ellos son totalmente diferentes a los adultos, casi como si fueran otra especie. Son más ruidosos, imprevisibles, torpes con sus manos, capaces de tirar de la cola, de los bigotes o de los pelos del gato al menor descuido. A veces resulta difícil que el minino los acepte, por lo que hay que familiarizarlos desde las primeras semanas de vida a través del contacto con niños pequeños. Esto debe hacerse siempre bajo supervisión de un adulto, para que la experiencia no sea traumática y solamente unos minutos al principio hasta que el gato se acostumbre.

En definitiva, un ambiente tranquilo, relajado y lleno de estímulos positivos como juguetes, rascadores y mucho cariño por nuestra parte son las claves para que nuestro gato de adulto muestre un carácter afable y cariñoso, tanto hacia nosotros como hacia el resto de las especies. Esto hará que la convivencia sea perfecta.

 

 

Vía Facilísimo

El gato y su educación

El gato tiene un cerebro más desarrollado que el perro, sin embargo parece incapaz de aprender nada positivo a diferencia de aquél. Su carácter individualista, su independencia, llevó a la opinión pública el tópico de que el gato es ineducable, algo absolutamente falso.

¿Qué pasa entonces? Pues sencillamente que aplicamos los sistemas educativos del perro en nuestros felinos y el resultado inevitable es el fracaso. En tanto el hombre y el perro tienen un comportamiento social muy semejante, ambos son animales sociales que viven en grupo, el gato es muy diferente. Educar a un gato no resulta difícil porque posean una personalidad independientes, sino porque son cazadores solitarios, trabajan sin la ayuda de otros congéneres en tanto que los perros, como los lobos, cooperan entre sí para cazar. Como trabajador solitario el gato no acepta la imposición de órdenes, en su esquema mental de comportamiento no tiene cabida responder a una cadena de mandos al estilo canino.

¿Pero en verdad aprende el gato? El perro vive integrado en una pirámide jerárquica, lo que le empuja a comportarse con sumisión ante el superior y después con el inferior. Esto motiva que los perros sean aduladores con sus propietarios, tienen el perfil psicológico de los halagadores. Al gato por el contrario, no le interesa congraciarse con su dueño, no admite autoridades, no posee ese espíritu sumiso y por tanto aprenderá solamente aquello que realmente le interese por aportarle algún beneficio.

No es raro que el gato realice proezas como abrir el picaporte de la puerta dando un salto y colgándose para obtener algo que le es grato, salir a pasear, coger comida, etc.

¿Cómo aprendió? En su aprendizaje el gato emplea un sistema científico puro, el método de prueba y error, repite la acción un número suficiente de veces hasta que encuentra la solución.

¿Cuándo empiezo su educación? La educación de un gato debe iniciarse cuando aún es cachorro, premiando sus actuaciones correctas y sancionando indirectamente las incorrectas.

Si le tratan con ternura pero firmeza, se irá transformando en un adulto sociable, confiado y maduro. La personalidad del gato se forma en los primeros meses de vida, por tanto las primeras experiencias que recibe son fundamentales. Aquellos gatos que reciben caricias y atenciones, a los que se trató con equilibrio en el trato, desarrollan un sentimiento de confianza más intenso que los que son tratados con indiferencia.

El empleo de comida como recompensa es uno de los recursos que mejor funcionan con los perros, sin embargo no funciona con los gatos como condicionamiento positivo para apartarlos de un mal hábito. Por el contrario la sorpresa o el susto que no involucre dolor o miedo empleados como condicionante negativo es el mejor recurso para eliminar las conductas problemáticas de nuestro gato.

¿Qué es un condicionamiento positivo? Aquél que establece la relación de determinadas acciones mediante el ofrecimiento de un premio (comida, caricias) de modo que el gato relacione dichas tareas con un placer.

¿Qué es un condicionamiento negativo? Aquél que impide la realización de determinadas acciones mediante una sorpresa desagradable (agua, ruido) de modo que el gato relaciona tal acción con un displacer.

Si te has propuesto educar a tu gato te conviene tener preparadas algunas herramientas educativas que te facilitarán la tarea. Hay dos cosas que todos los gatos odian desde lo profundo de su alma felina, el ruido y el agua.

Spray: Cuando le sorprendas arañando cortinas, tapicerías o muebles un rociado de agua de forma sorpresiva tiene estupendos resultados, siempre y cuando el gato nunca vea de dónde proviene el agua. Una caja de canicas que hagan ruido al arrojarla al suelo es capaz de asustar al gato más valiente.

Naftalina: Ponlas allí donde quieres que no suba, por ejemplo en el sofá, o quieres evitar que excave, sobre la tierra de las macetas.

Golpecitos en el dedo. Habrás observado que a veces un gato golpea a otro en la cabeza con las uñas escondidas, como dándole una palmadita, es la forma en que un gato dominante trata a otro sin agredirle. Cuando quieras reñir a tu gato puedes darle unos golpecitos suaves con el dedo en la cabeza o la trufa.

 

Fuente: El Siglo de Torreón

¿Podemos aprender los humanos “idioma gatuno”? ¡Sí!

El gato se comunica con nosotros y con sus congéneres a través de sonidos, señales y marcas que forman un código perfecto. Si nos centramos en los sonidos, en el “idioma” formado principalmente por las vocalizaciones que nosotros conocemos y paramos a escuchar detenidamente, encontraremos cientos de sonidos distintos que hacen que nos hagamos la eterna pregunta ¿qué estará diciendo?

Hoy sabemos que es posible aprender el idioma de los gatos, el idioma de las vocalizaciones. Esto lo logramos basándonos en el análisis de estos sonidos, haciendo un estudio del sonograma y fijándonos en detalles como por ejemplo, dónde pone el énfasis en el MIAU, o la frecuencia de sus ronroneos.

Las vocalizaciones que el gato utiliza para comunicarse con su propietario resultan de la referencia que él obtiene observando el comportamiento de su propietario, la forma en la que éste reacciona cuando el gato emite determinada vocalización. Una vez que nuestro gato sepa qué frecuencia de maullido debe emitir para conseguir lo que se propone, debido a nuestra reacción al oírla, se le quedará grabada de forma que la pueda utilizar cada vez que la necesite para utilizarla con nosotros.

Según estudios llevados a cabo por M. Moelk, el objetivo del gato se puede “adivinar” en función de la intensidad de pronunciación de las letras que forman el MIAU.

Una “M” muy marcada indica una intensa necesidad de contacto. Una “i” larga, señala dolor, e incluso angustia, una “a” larga demanda la necesidad urgente de algo, mientras que un pronunciado “ou” se interpreta como frustración, como el fracaso cuando el gato nos ha pedido algo: hay una hembra cerca, la huele, la oye, quiere salir y no abrimos la puerta. De esta forma podemos aprender a entender qué desea nuestro gato atendiendo a sus maullidos. Además podemos interpretar otros sonidos que a pesar de sonar cómicos al transcribirlos, forman también parte de su lenguaje y podemos analizarlos en sonogramas, como los “mhrm”, “purrr”, “aaaoaaa” que emite una madre cuando sus cachorros le reclaman atención y quiere calmarles.

El gato es una animal inteligente, esto se refleja en su forma de comunicación con los humanos. Repetirá tantas veces como haga falta un sonido determinado, hasta que consiga lo que quiere. Este maullido será diferente en función de lo que el gato demande. Los gatos han aprendido a lo largo del tiempo con nosotros, que encontramos agradables los sonidos de alta frecuencia y corta duración y esos serán los que empleen en su comunicación con los humanos.

 

CRISTINA MORALES ROMERO
Titulada en psicología felina y canina. Especialista en conducta felina
www.psicologiaanimal.com
Vía Mi gato.

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