Por qué los gatos necesitan sus uñas…

Por qué los gatos necesitan sus uñas…

Por qué los gatos necesitan las uñas
por Gary Loewenthal
garyloewenthal@cox.net
Aparecido por primera vez en The Whole Cat Journal, en septiembre de 2002. 

Copyright © 2002 Gary Loewenthal. Utilícese sólo con el permiso del autor; todos los derechos reservados. Por favor, no copie este artículo sin el permiso del autor; sin embargo, le invitamos a enlazarlo. Refugios, grupos de rescate, etc. pueden distribuir la versión impresa de este artículo mientras el aviso sobre el copyright permanezca en las copias.

Traducido del inglés por Noriko Kamatari.

Por qué los gatos necesitan las uñas

Las uñas participan en casi cualquier cosa que un gato hace mientras está despierto. Por la mañana, clava sus uñas en el rascador y tira haciendo fuerza contra la resistencia de las uñas para estimular y tonificar la parte superior de su cuerpo. Mientras juega, sus uñas atrapan los juguetes que vuelan por el aire y los sujetan. Cuando corre por la casa y sube las escaleras, sus uñas actúan como clavos para proporcionarle tracción extra. Cuando escala, usa las uñas como crampones de montañismo en miniatura que le permiten alcanzar la cima con facilidad.

Un gato usa las uñas para rascarse cuando le pica, manipular sus ratones de hierba gatera, agarrarse para seguir un camino estrecho, alzar su cuerpo hasta una percha alta, y sujetarse sobre una silla con estabilidad mientras se acicala. Las uñas se utilizan incluso para expresarse; por ejemplo, una ligera extensión de las uñas es una sutil forma de decir “Estoy cansado de que me sujetes y me apetece bajar al suelo”.

En algunos casos, las uñas actúan como salvavidas, permitiendo a un gato trepar a un lugar seguro o frustrar a un atacante.

Todo esto, y mucho más, se pierde cuando un gato es desungulado.

En la mayor parte del mundo no se desungula. En prácticamente todos los países donde los gatos son animales de compañía, desungularlos es ilegal o está efectivamente prohibido [En España no está prohibido, aunque no es una práctica muy extendida (nota de la traductora)]. Es todavía frecuente en Estados Unidos y Canadá.

Desungular es un término demasiado benigno y engañoso. Cuando la gente lo escucha por primera vez, normalmente piensan que se refiere a algún tipo de corte de uñas, no una serie de diez amputaciones que dejan al gato sin los extremos de sus garras delanteras . Los veterinarios que se oponen a la desungulación informan de que más de la mitad de los clientes que consideran la opción de desungular, cambian de idea una vez que descubren cómo es el procedimiento en realidad.

Desungular = amputar

La desungulación es una operación quirúrgica seria. Se suministra al “paciente” anestesia general, dado que el dolor sería una tortura sin ella. Se coloca un torniquete alrededor de la primera pata a desungular. El veterinario entonces ejecuta una serie de diez amputaciones. Cada amputación elimina la uña y el hueso en el que ésta se encuentra firmemente enraizada. Se secciona el tendón y el ligamento que sostienen cada uña. Y se corta el tejido blando y la carne que rodean la zona. El asistente del veterinario venda la pata del gato para enjugar la sangre. El gato ha sido desungulado. Las uñas retráctiles que habría utilizado a lo largo de su vida para rascarse, jugar, caminar y defenderse yacen amontonadas sobre la mesa, esperando a ser tiradas a la basura.

La operación de desungulación no siempre termina sin percances. Las complicaciones de esta amputación pueden ser un dolor atroz, daño al nervio radial, hemorragia, huesos astillados que impiden la curación, y un doloroso crecimiento de las uñas deformadas hacia dentro de la garra, que ya no es visible. Algunas complicaciones requieren una segunda ronda de anestesia y cirugía.

A. Línea de amputación.

B. Tercera falange.

C. Cresta ungueal.

D. Desarrollo ungueal.

E. Tendón flexor.

F. Ligamentos dorsales.

Todos se cortan y amputan en la cirugía. La desungulación implica diez amputaciones dolorosas e independientes.

Incluso si la operación transcurre sin percances, el dolor y la angustia a los que se ve sometido el gato cuando despierta son atroces.

El Dr. Nicholas Dodman, Profesor de Farmacología Conductual y Director de la Clínica del Comportamiento en la Escuela Universitaria de Medicina Veterinaria en Tufts, y un especialista internacionalmente conocido en investigación sobre el comportamiento de animales domésticos, explica la desungulación: “La falta de humanidad del procedimiento queda claramente demostrada en la naturaleza de la recuperación de los gatos de la anestesia tras la cirugía. A diferencia de las recuperaciones de rutina, incluyendo las recuperaciones de operaciones de esterilización, que son bastante tranquilas, la cirugía de desungulación termina con gatos rebotando contra las paredes de las jaulas de recuperación por el insoportable dolor. Los gatos más estoicos se hacen un ovillo contra el fondo de la jaula, inmovilizados en un estado de desamparo, presumiblemente debido al dolor abrumador… La desungulación sirve como modelo de dolor intenso en las pruebas de eficacia de fármacos analgésicos. Aunque se pueden utilizar analgésicos en el postoperatorio, raramente se les suministran, y sus efectos son incompletos y transitorios en cualquier caso, de modo que antes o después surgirá el dolor.” (Extraído de The Cat Who Cried For Help, Dodman N, Bantam Books, New York).

Algunos veterinarios están promoviendo la desungulación con láser como un procedimiento “libre de culpa”. La desungulación con láser puede reducir la hemorragia y quizás disminuir en cierto grado el dolor agónico, pero el procedimiento no es diferente, sólo la forma de amputación.

Los gatos necesitan arañar… con sus uñas

Los gatos necesitan arañar. Arañar es una actividad fuertemente ligada a la naturaleza del gato, y no algo que pueda elegir . Un gato araña varias veces al día, quizá unas 3.000 a lo largo de su vida, para liberar estrés, marcar su territorio, y ejercitar sus músculos. Las uñas son el corazón de la actividad de arañar. La tensión entre las uñas clavadas en una superficie y los músculos de la parte superior del cuerpo genera ejercicio, marcas visuales y cualidades audibles asociadas con el rascado.

Un gato desungulado no puede arañar correctamente. Eso debería ser razón suficiente para no desungular. Arañar es un comportamiento tan innato
que incluso los gatos desungulados siguen realizando los movimientos, aunque no sea un rascado real. Un gato desungulado puede frotar su pata a lo largo de
un rascador y dejar su olor, pero pierde el ejercicio de la parte superior de su cuerpo que sólo puede ejecutar flexionándose y estirándose contra la resistencia de las uñas ancladas.

No ser capaz de ejecutar un saludable rascado cada día se cobra un precio. Los hombros y la parte superior de la espalda de un gato desungulado se debilitan gradualmente, puesto que arañar es la principal actividad que los mantiene fuertes. La experiencia completa de arañar (el ejercicio, el impacto visual, el sonido de las uñas rascando) es un potente relajante para un gato.

No se puede predecir cómo reaccionará cada individuo al serle negada esta estupenda fuente de alivio para el estrés. Un gato puede desarrollar problemas
de agresividad para el resto de su vida; otro podría estar bien aparentemente, hasta que tenga que enfrentarse a una situación de estrés. Un gato que araña
es un gato feliz. La desungulación interfiere profundamente con este comportamiento central de los gatos.

Los gatos caminan sobre toda la pata

Las garras cargan con todo el peso del gato. Los gatos se sostienen y caminan sobre toda la extensión de la garra. Cuando se amputa el extremo, como ocurre en una operación de desungulación, el gato se ve obligado a modificar su postura de acuerdo con este cambio.

Verse forzados a caminar de forma antinatural puede causar tensión en las patas y dolor a largo plazo. El dolor puede crecer gradualmente, y agravarse si el gato padece sobrepeso. Un gato no puede decirte directamente que le duele la pata. Sólo te darás cuenta cuando empiece a evitar usar la bandeja higiénica. La Doctora Susan Swanson, DVM, propietaria de la Cat Care Clinic en Mahtomedi, Minnesota, comenta que “año tras año, los gatos desungulados que veo en mi consulta tienen muchos más problemas con la bandeja higiénica, como eliminaciones inadecuadas.” [Eliminación inadecuada: cuando el gato defeca u orina fuera de la bandeja higiénica o cajón de arena (nota de la traductora)]

Prácticamente todos los responsables de refugios y grupos de rescate animal del país [Siempre que se haga referencia al término “país”, se entenderá Estados Unidos de América (nota de la traductora)] hacen el mismo comentario. Las patas doloridas con las que no apetece escarbar en la arena pueden ser una razón por la que los gatos desungulados son más propensos a evitar las bandejas higiénicas (el estrés acumulado por la imposibilidad de arañar puede ser también un factor importante, dado que el estrés está implicado en la mitad de los problemas relacionados con el tracto urinario).

“Las garras recortadas pueden causar también dolor en otras partes del cuerpo del gato. Los dedos permiten que el pie se apoye en el suelo en el ángulo preciso para mantener pierna, hombro, músculos de la espalda y articulaciones en la alineación correcta. La eliminación de las últimas falanges de los dedos altera drásticamente la configuración de los pies y hace que la pata se apoye en el suelo en un ángulo antinatural que puede causar dolores de espalda similares a los padecidos por los seres humanos cuando llevan calzado inadecuado.” [http://maxshouse.com/facts_about_declawing.htm]

Mitos comunes acerca de la desungulación

“Mi gato es el mismo de siempre; mi gato puede hacer las mismas cosas que haría un gato con uñas.”

Un gato desungulado no es el mismo. Ha perdido el extremo de sus dedos. No puede obtener el beneficio completo de arañar. Su forma de caminar se ve alterada porque la parte frontal de sus patas no está. No puede agarrar un juguete o manipularlo tan bien como si tuviera uñas. Puede trepar a superficies sencillas, pero en terreno más accidentado no puede valerse de las uñas delanteras que sirven como clavos de sujeción, frenos y garfios. Si se enfrenta a una amenaza, lleva diez uñas de desventaja. Es sencillo: hay cosas que es posible hacer con un conjunto de púas afiladas y que no pueden hacerse con una  almohadilla lisa.

Pero ésas son sólo las diferencias mecánicas. Los gatos son famosos por ocultar sus molestias y superar estoicamente sus deficiencias. Es injusto para el gato que asumamos que no echa de menos sus uñas sólo porque no se queja explícitamente. El respeto hacia los gatos exige que les demos el beneficio de la duda, suponiendo que echará de menos cualquier cosa que de otra forma utilizaría diariamente.

El Dr. Gordon Stull, VMD, es propietario de la Vatco Veterinary Clinic en Tabernacle, New Jersey, y ha visto un buen número de gatos desungulados. Dice lo siguiente : “Desungular es, lisa y llanamente, una mutilación que puede causar daños tanto físicos como emocionales al gato. No todo gato desungulado sufrirá daños emocionales obvios; algunos pueden tener el aspecto de cualquier gato normal. Pero si entro en la consulta y veo un gato doméstico mostrando tendencias agresivas (vocalizaciones amenazadoras, una naturaleza agresiva dominante, y propensión a morder) en mi interior sé que hay nueve posibilidades entre diez de que este gato haya sido desungulado, y de que los comportamientos agresivos sean la forma en que el gato compensa la traumática experiencia de la desungulación y la pérdida de sus defensas naturales causada por la cirugía.”

“Mi gato es todavía el más temido en el barrio; hasta los perros le evitan.”

La gente que hace declaraciones como ésta, normalmente dejan de hacerlas súbitamente cuando sus gatos acaban en la clínica de urgencias veterinarias con laceraciones severas en todo su cuerpo. No tientes a la suerte, las probabilidades están en tu contra. Mantén a tu gato a salvo en el interior, y permítele tener el uso de todas sus uñas, aunque sólo sea por la razón de que pueden salvarle la vida si se escapa y se encuentra en peligro.

“Mejor desungular que devolver un gato al refugio para que se le practique la eutanasia .”

Normalmente, mi primera respuesta a esta observación es desplazar el foco desde el mundo en general al individuo que está considerando la desungulación. Le pregunto: “¿vas TÚ a devolver a tu gato al refugio si te desgarra el sofá?”. Hasta ahora siempre me han respondido que no, que es la respuesta correcta. Una vez que sé que el dueño del gato está comprometido a darle un hogar permanente, el argumento de “desungulación o eutanasia” deja de ser válido, y podemos avanzar en la exploración de opciones más respetuosas y menos invasivas que la desungulación.

La desungulación, en cualquier caso, no es garantía de que un gato no va a ser devuelto al refugio. Si se visita cualquiera de ellos, se observará que en todos hay gatos desungulados. En algunos casos, la propia desungulación puede ser la razón de que el gato termine de vuelta en el refugio. El gato puede haber desarrollado problemas de comportamiento o con la bandeja higiénica como resultado de no tener uñas, lo que reduce drásticamente sus posibilidades de ser adoptado. Por lo tanto, a veces es realmente más humano devolver al gato antes de desungularlo.

De hecho, son relativamente pocas las desungulaciones que se hacen como último recurso para salvar a un gato de volver al refugio. La mayoría de las desungulaciones son preventivas y rutinarias, con frecuencia como parte de un paquete de esterilización-desungulación. En clínicas veterinarias a lo largo del país, se les extirpan permanentemente las uñas a los gatitos aunque no tengan ningún problema relacionado con ellas , y antes de haber podido darles una oportunidad a alternativas más humanas. Además, el dueño medio consiente en desungular teniendo sólo una vaga noción de cuál es el procedimiento, cuáles son los posibles efectos secundarios, o incluso por qué es necesario.

Nota final: No fuerces la decisión “desungular o rechazar” con tu gato.

“Mi veterinario no lo haría si fuera dañino”.

La respuesta obvia es “Pero lo hizo.”

No hay consenso entre los veterinarios acerca de la desungulación. Algunos veterinarios lo consideran extremadamente dañino, sin beneficio alguno para el gato, y no realizarán esta cirugía bajo ningún concepto.

También se ha llegado a una especie de callejón sin salida. Por una parte, los veterinarios ofrecen la desungulación porque suponen que sus clientes preguntarán por ello o lo pedirán directamente. Si los dueños de los gatos jamás pidieran una desungulación, un gran número de veterinarios dejarían de
hacerlo con mucho gusto. Por otra parte, los dueños de los gatos les desungulan en parte porque la mayor parte de los veterinarios lo hace de forma rutinaria. Es aterradoramente fácil conseguir que desungulen a tu gato en la mayoría de las clínicas veterinarias. Si el número suficiente de veterinarios se negasen a desungular, esta práctica dejaría de verse como algo normal para convertirse en algo muy poco habitual. Sólo eso podría hacer que las tasas de desungulación se hundieran.

A pesar del hecho de que la desungulación es muy frecuente en los Estados Unidos y Canadá hoy día, espero que según vayan aumentando tanto la información acerca de la desungulación como los grupos que promueven la filosofía a favor de las uñas, la desungulación perderá gradualmente su estatus. Algún día, todos los veterinarios de Estados Unidos y Canadá se unirán a sus colegas del resto del mundo para condenar la desungulación como una práctica bárbara y completamente innecesaria.

“Lo he intentado todo.”

En mi experiencia, todos y cada uno de los dueños de gatos que dicen haberlo intentado todo, no lo han hecho, y a menudo ni siquiera lo han intentado un poco. Muchos no han intentado recortar las uñas, utilizar fundas, o hacer más que un esfuerzo simbólico con los rascadores. Muchos de ellos ni siquiera han oído hablar de SoftPaws [fundas para las uñas del gato (nota de la traductora)], y mucho menos han intentado hacer utilizarlo.

Un “problema de arañar” puede ser una reacción natural a una deficiencia en el entorno del hogar del gato. O puede ser una señal de un problema de comportamiento subyacente. Si uno de los miembros de la casa sin darse cuenta suele acercarse sigilosamente al gatito por detrás y asustarlo, éste puede responder volviéndose más impaciente y agresivo. Si otro gato del vecindario empieza a rondar por los alrededores de la casa y a marcar, nuestro gato puede reaccionar arañando más y proyectando su frustración sobre otros miembros humanos o animales de la casa. En estos y otros casos en los que arañar es síntoma de un estado físico o emocional, es necesario determinar y remediar esta causa subyacente. Desungular probablemente sólo empeorará las cosas.

“Mi gato es más feliz ahora que no le acoso por arañar.”

Confiar en la amputación como medio de tratar problemas comunes de comportamiento en gatos da carta blanca al recurso a la fuerza bruta y establece un precedente potencialmente dañino. ¿Qué ocurrirá si el gato tiene un problema con la bandeja higiénica? O peor todavía, ¿y si la desungulación es un factor que contribuye al problema de la bandeja higiénica? El dueño no puede llevar al gatito al veterinario para que le ampute algo que haga desaparecer el problema.

Tendrá que ocuparse del problema de una forma que esté en armonía con las necesidades del gato. Eso conlleva algo de paciencia, puede que algo de improvisación y un poco de trabajo detectivesco. Justo como vérselas con las uñas. Éste es precisamente el momento en el que muchos gatos desungulados acaban de vuelta al refugio. Sólo que entonces el gato ya no es un gatito joven y con muchas posibilidades de encontrar adoptante. Y además tendrá un problema con la bandeja higiénica. Ya se sabe qué destino aguarda a estos gatos en los refugios. El gato ya no es “más feliz” por haber sido desungulado. La solución para este rompecabezas es empezar con un acercamiento más benigno y mejor informado al problema de las uñas, en primer lugar.

“La razón de que en Europa no se desungule a los gatos es que todos pueden salir de las casas.”

La razón de que en Europa no se desungule a los gatos es que la mayoría de los europeos considera, de forma correcta, la desungulación como inhumana y abusiva, y es ilegal en gran parte de Europa. En cualquier caso, no todos los gatos europeos pueden salir de sus casas. Y estoy seguro de que en Europa, igual que en Estados Unidos, hay muchos gatos que preferirían su adorado asiento en el salón aunque tuvieran acceso a un bosque entero en el exterior. En Inglaterra y otros países fuera de los Estados Unidos y Canadá, la mayoría de los gatos permanecen dentro de los hogares durante la noche. El gato está en la casa con los muebles entre ocho y doce horas. Cuando un gato tiene ganas de arañar, no piensa “bueno, esperaré hasta mañana para poder arañar fuera”.

Cuando hay mal tiempo, el gato inglés puede estar dentro de la casa casi todo el día. El dueño de un gato de interior/exterior debe proporcionarle rascadores, y además desarrollar una política humana y sensata para ocuparse del problema de las uñas, justo como haría el dueño de un gato de interior. En Europa tampoco se desungula a los gatos de interior. Este argumento también implica que las uñas se usan sólo para la defensa y que sólo los gatos de exterior necesitan uñas. Pero como se ha comentado anteriormente en este artículo, las uñas se usan para mucho más, y todos los gatos las necesitan.

Estrategias respetuosas con los gatos para ocuparse de las uñas

El primer paso para ocuparse del problema de las uñas de una forma humana es olvidarse de la desungulación. Comprométete a preservar las uñas de tu gato. Si ya has hecho eso, has empezado con buen pie.

Ahora, desarrolla una estrategia con tres objetivos:

  • Proporcionar medios para las necesidades de rascado del gato.
  • Convertir los muebles, y las piernas, en superficies poco agradables de arañar.
  • Opcionalmente, reducir el daño de los arañazos recortando las uñas o usando SoftPaws.

Existe un creciente número de herramientas, técnicas y grupos de apoyo que pueden ayudar a conseguir estos objetivos. Ofrezco aquí un breve comentario, pero recomiendo encarecidamente comprar un buen libro acerca del cuidado de los gatos para aprenderlo todo sobre formas de vérselas con las uñas que sean respetuosas con los gatos. The New Natural Cat por Anita Frazier y Think Like a Cat por Pam Johnson-Bennet son dos de mis favoritos; cada uno de ellos dedica un capítulo entero a las uñas.

Además, en internet hay un número importante de buenas páginas acerca de cómo tratar y coexistir pacíficamente con las uñas de los gatos.

Rascadores

Los postes rascadores son la base, en sentido literal y figurado, de toda estrategia para ocuparse del problema de las uñas. La importancia de los rascadores nunca estará sobrevalorada. No te limites a ir a la tienda de animales, comprar un rascador y soltarlo en tu casa. Eso no funcionará. En vez de eso, monta un entorno cómodo y bien pensado para el rascado, siguiendo los consejos que aparecen más adelante. Tu gato te lo agradecerá muchas veces al día.

Tipos de rascadores

Todas las casas con gato deben tener al menos un poste rascador vertical clásico. Esto es lo que hay que buscar: el poste debe ser robusto, con una base grande y/o pesada. Debe tener al menos 70 cm de altura, para que el gatito pueda hacer un estiramiento completo, con las uñas ancladas bien alto en el poste. La superficie de rascado debe facilitar buena resistencia para que las uñas puedan clavarse bien. La cuerda de pita, la madera desnuda o una alfombra firmemente tejida son buenas opciones. De hecho, el mejor material es “todos los anteriores”; la mayoría de los gatos adoran clavar las uñas en una variedad de texturas.

Un “árbol para gatos” de techo a suelo, con varios niveles, es más que un poste rascador, es un patio de recreo todoterreno para gatitos. Cuesta un montón, pero dura diez años o más y rentabiliza su precio al mejorar la salud de los gatos y proporcionar más diversión para todos. Es un gran regalo de cumpleaños o aniversario de adopción.

Para mi dinero, no hay mejor inversión que un poste rascador de cartón.
Es imposible tener demasiados. Puedes comprarlos en casi cualquier tienda de animales por más o menos el precio de un ticket de aparcamiento, y son mucho más divertidos. Frota un poco de hierba gatera en los postes, siéntate y mira cómo tu gatito se divierte. Cuantos más pongas, más divertido. Ponlos en todas partes.

Una ganga quizás aún mejor: compra sólo los recambios para los postes de cartón. Hace poco puse dos de ellos juntos en una caja de cartón baja; nunca he visto a mi gato rascar con más entusiasmo. Coste total: $16.

Gratis no es un mal precio para un poste rascador decente. Un tocón de árbol es el poste rascador más antiguo y funciona tan bien como siempre . Un
trozo de madera o la parte de atrás de una alfombra vieja pueden ser perfectamente aceptables como rascadores; tu gato lo confirmará. También puedes hacer tu propio rascador de cartón con cajas de cartón acanalado; todo lo que necesitas es un par de tijeras y un poco de tiempo libre (también puedes hacerlo mientras ves la televisión).

Si eres mañoso con la madera, puedes construir postes soberbios por una pequeña fracción del coste de comprarlos. En internet hay planos y consejos.

Una visión que cambió mi punto de vista
por Angela Kessler

Yo pensaba que estaba bien desungular a un gato si era “necesario”. (Por supuesto, también pensaba que sólo se trataba de “quitarles las uñas de los dedos”, no tenía ni idea de que fuera amputarles parte de los dedos!). Después de todo, yo tenía una gata a la que habían desungulado antes de empezar a formar parte de mi vida, y no parecía sufrir ningún síntoma visiblemente negativo . Y sé que los gatos se recuperan pronto de la esterilización, con poca incomodidad, así que pensé que desungular debía ser algo parecido.

En diciembre pasado, descubrí lo equivocada que había estado. Cuando operaron a Nefertiti del estómago y tuvo que quedarse varias noches en el hospital veterinario, fui a visitarla. El gato en la jaula de al lado acababa de ser desungulado. Se encontraba en un estado obvio de agonía, maullando lastimosamente con gran dolor y tambaleándose por toda la jaula. Tenía las patas delanteras firmemente envueltas en vendajes, pero la sangre escurría a través de ellos. Habían colocado una toalla blanca en el suelo de la jaula, y el gato dejaba pisadas sangrientas en ella.

Me gustaría poder mostrar una fotografía de esa imagen a cualquiera que esté pensando en desungular a su gato, porque está grabada a fuego en mi mente para siempre y sé que jamás lo olvidaré, no importa cuánto lo intente.

Ahora sé que nunca haré desungular a un gato, y creo sinceramente que cualquier dueño de un gato que se preocupe por él reevaluará la importancia relativa de tener los muebles libres de arañazos, o la supuesta molestia de las estrategias humanas para manejar las uñas, si realmente comprendiera el dolor infligido por la desungulación. Hay muchas otras razones para no desungular, pero ésta es suficiente para mí.

Desungulación: Las uñas del gato

Artículo de Todo Fauna.

ANATOMÍA Y FUNCIÓN

La uña del gato está diseñada para ser usada tan solo en caso de necesidad; es decir, cuando el gato está en reposo las uñas están escondidas debajo de la piel.
La uña está formada por un tejido duro (corneo) recorrido por vasos sanguíneos y una terminación nerviosa.

   

* Naranja: Uña
* Verde: Tejido graso
* Azul: Cartílago
* Negro: Cavidad articular
* Marrón: Revestimiento cutáneo
* Blanco: Falanges (media y distal)

Las uñas tienen varias funciones importantes:

– Cazar: si un gato vive en libertad o semi-libertad sus uñas son muy importantes para poder alimentarse. Un gato que vive en una casa las usará para “jugar a cazar” todos los objetos que lancemos.

– Defensa: Es una arma defensiva frente al ataque de otro animal.

– Marcar en territorio: Entre los dedos, los gatos poseen unas glándulas con las que dejan señales olorosas y visuales al arañar las superficies.

– Trepar: Un gato que viva el libertad o semi-libertad estará siempre mas seguro en un lugar alto, y para subir, necesitará las uñas. Un gato casero, las usará como tracción extra para subir o bajar escaleras, subir a un mueble, etc.

– Acicalarse: Rascarse y acicalarse es una necesidad para cualquier gato.

 

PROBLEMAS

Un gato casero arañará toda su casa con la intención de marcar su territorio o para relajarse. Recordemos que un gato de araña, es un gato feliz .
Para evitar este tipo de problemas lo ideal es acostumbrar al gato desde pequeños a usar un rascador. También hay que acostumbrarle a cortarle las uñas y así, de mayor, no tendrá miedo al cortaúñas.

 

ALTERNATIVAS RECOMENDADAS

– Corte de uñas: Es un corte periódico de las uñas para evitar que pueda clavarlas. Dentro de la uña hay una terminación nerviosa y vasos sanguíneos por lo que es muy importante no llegar a ellos al cortarle la uña. Sólo se debe cortar el “extremo” de la uña ya que, si no, podríamos cortar una pequeña vena y provocar una hemorragia.

   

 

– Uñas postizas: Son unas fundas que se pegan a la uña con la punta redondeada para evitar que puedan arañar. Se cambian cada 4-6 meses debido al desgaste y al crecimiento de la uña.

– Uso de rascadores: Se puede acostumbrar al gato a usar un rascador para clavar las uñas. También puede usarse una alfombrilla o un felpudo colgado en una pared.

– Uso de un “salvasofás”: Es una funda de plástico duro que se coloca debajo de la funda del soá para evitar que pueda clavar las uñas.

 

ALTERNATIVAS NO RECOMENDADAS

– Desungulación o extirpación de las uñas: Es una práctica quirúrgica seria. Se realiza con anestesia general. Para extirpar las uñas es necesario eliminar la primera falange de la pata del gato; después se corta el tendón y el ligamento y se venda la pata.

Algunas complicaciones de esta amputación pueden ser: dolor muy agudo, hemorragias, daño el el nervio central, huesos astillados…etc. Muchas de estas complicaciones requieren una nueva cirugía.

Además de el dolor que sufre el gato, tiene que volver a aprender a caminar ya que, los gatos apoyan todo el peso en la pata y, al faltarle la última falange tienen que cambiar su postura al caminar.

Los gatos que han sido desungulados, tienen siempre mas problemas al envejecer que el que conserva sus garras.

   

 

– Tendectomía: En una intervención quirúrgica que consiste en hacer un pequeño corte en el tendón flexor para evitar que pueda “sacar” las uñas. Al cortar este tendón las uñas se quedan guardadas.
Es muy doloroso para el gato ya que, el tendón puede tenrminar de cortarse y producirle un dolor muy agudo en toda la pata.

   

Y recuerda, un gato que araña es un gato feliz.

Desungulación: Postura oficial del GEMFE

Postura del GEMFE (Grupo de Estudio de Medicina Felina de España) ante la desungulación felina.

A menudo los propietarios de gatos acuden a las consultas veterinarias con la queja de que su animal les ha estropeado tal o cual mueble, o bien con el temor de que puedan arañar a algún miembro de la familia, reclamando del profesional la extirpación de las uñas (oniquectomía).

Por muy obvio que parezca, si el gato nace con uñas… es por algo. Las uñas le sirven para rascarse, para jugar y para agarrar a sus presas. Son sus anclajes para estirarse, sus armas para defenderse y su medio para  burlar a sus adversarios mediante escalada en pared vertical.  No es de extrañar que quiera mantener este regalo de la Naturaleza en perfecto estado, y para ello, tiene que cuidarlas a diario.

Dentro de las actividades normales que el gato realiza para delimitar su territorio está el rascado de superficies verticales. Cuando se estresa, también  utiliza el rascado como medio de liberar su ansiedad. Por tanto al eliminar las uñas le privamos de un relajante natural además de impedirle caminar correctamente, ya que los ángulos de las articulaciones se modifican.

La oniquectomía está prohibida en numerosos países europeos, aunque se sigue practicando con demasiada frecuencia en Estados Unidos y Canadá. En España, concretamente en Cataluña, desde el año 2003, existe ya la prohibición expresa de realizar esta operación (Ley 22/2003 de 4 de Julio, de Protección a los Animales). AVEPA ha suscrito la Convención para la Protección de los Animales de Compañía en la que sólo se admite la posibilidad de realizar este procedimiento en caso de que la eutanasia sea la única alternativa al mismo, o cuando haya razones médicas de importancia que lo hagan necesario.

Los miembros de GEMFE, como veterinarios y amantes de los gatos, ante la controversia y opiniones enfrentadas que suscita este tema hemos revisado las evidencias disponibles y extraído  las siguientes conclusiones:

– El marcaje mediante rascado forma parte del comportamiento normal del gato, lo  que debería ser conocido y aceptado por el propietario, a ser posible antes de que el gato entre a formar parte de la familia. En algunos casos puede ser preferible aconsejar no adoptar un gato como mascota.

– Con una buena educación del gato y el propietario se puede evitar en gran manera el daño al mobiliario y a las personas. El veterinario puede y debe informar y asesorar al dueño, resolviendo las dudas que se planteen. Todo gatito que entre por la puerta de la clínica por primera vez debe salir con la información al respecto y si es posible, con su primer rascador para casa.

Los rascadores son la principal herramienta para conseguir que el sofá no salga dañado. Hay muchos tipos en el mercado y cada gato puede tener sus preferencias… El material más empleado es la cuerda de pita, pero también se usan el cartón y la moqueta. Lo más importante es que  se puedan colocar en posición vertical, que puedan anclarse al suelo o cuenten con una sólida base que impida que se mueva y que tengan una  altura mínima de 70 cm, para que el gato pueda estirarse completamente al hacer sus ejercicios.

El sitio donde se instala es muy importante; de nada servirá el mejor rascador del mundo si está colocado en una habitación en la que el gato no entra. Lo mejor es tener varios, distribuidos por la casa, y si el gato ya ha empezado a rascar en determinadas zonas, colocarlos cerca de ellas e ir aproximándolos. También es útil frotar un poco de hierba gatera para hacerlos más atractivos. Además, para evitar tentaciones, una solución fácil y tremendamente efectiva es cubrir los sofás con mantas o telas recias.

– Cortar las uñas desde pequeños a los gatitos les acostumbra a la manipulación de las patas, lo que reduce en gran manera el estrés cuando se realiza siendo adultos.

– Existen en el mercado fundas de goma que son fáciles de poner y duran entre 1 mes y 1.5 meses, y permiten al gato desarrollar todo su comportamiento de rascado sin comprometer la integridad del mobiliario.

– Pueden usarse tácticas disuasorias, como colocar objetos que se caigan fácilmente haciendo ruido cuando el gato se disponga a arañar,  sin necesidad de asociar la experiencia desagradable con el propietario.

– La oniquectomía se considera una mutilación, ya que extirpa nada menos que 10 falanges. Es un proceso quirúrgico muy doloroso, en el que se espera que se presenten complicaciones en más del 50% de los casos:

  • en el  postoperatorio,  dolor muy intenso y hemorragia
  • entre las complicaciones tardías: recrecimiento de la uña, fístulas, neuropraxia o parálisis radial, infecciones, dehiscencia, necrosis tisular (por vendajes mal colocados), cojera persistente, cambios en la estación (pasa de digitígrado a palmígrado)
  • en caso de generar dolor crónico, éste suele ser neuropático por lo que su tratamiento es diferente y la respuesta al mismo es pobre en la mayoría de los  casos.

Por todo lo cual, y dado que no reporta ningún beneficio al animal,  GEMFE  no apoya la desungulación como procedimiento quirúrgico de rutina.

Sin embargo tampoco hay evidencia científica de que, realizada en las condiciones adecuadas, conlleve siempre trastornos severos al animal; es decir, un gato desungulado en edad temprana mediante un procedimiento quirúrgico correcto, con una analgesia y cuidados postoperatorios adecuados,  y mantenido estrictamente en interior, puede vivir una vida tranquila y feliz.  Por lo tanto podría efectuarse en casos particulares en los que los beneficios superen al daño.

Supuestos en que resultaría aceptable la oniquectomía

– En caso de que algún miembro de la familia se encuentre inmunodeprimido y se deba minimizar el riesgo de zoonosis como la enfermedad por arañazo de gato.

– En caso de que algún miembro de la familia sufra una discapacidad psíquica, en que el gato sea un animal muy querido pero se deseen evitar accidentes.

– En caso de gatos agresivos en los que, tras haber realizado todos los tratamientos médicos y modificaciones de ambiente recomendadas por el veterinario, la única alternativa sea la eutanasia. 

En los casos en los que, conjuntamente con la familia, se decide efectuar la intervención, recomendamos por parte del veterinario seguir estas directrices:

– Operar únicamente las extremidades delanteras (con las traseras no se producen daños significativos a muebles ni a personas).

– No realizar la técnica conocida como “tendonectomía”, que conlleva serias complicaciones como  crecimiento exagerado de las garras y problemas de ambulación, sino la de oniquectomía o extirpación de la tercera falange.

– Es obligatorio y no opcional el uso apropiado de analgesia intra y postoperatoria.

Los gatos que se han sometido a desungulación deben ser mantenidos como gatos de interior durante el resto de sus vidas.  Si tienen acceso al exterior, debe ser en entorno controlado y protegido para evitar peleas con otros animales, ya que se encontrarán siempre en inferioridad de condiciones frente a ellos.

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