Campaña de esterilización Low Cost para particulares en Asturias

Campaña de esterilización Low Cost para particulares en Asturias

FUNDACIÓN PROTECTORA DE ANIMALES DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS

Actualmente La Protectora gestiona dos Centros Veterinarios ‘Low Cost’, especializados en control de la natalidad.

Además del ubicado en Gijón, desde febrero del 2014 disponen de un nuevo centro en Trasona, muy cerquita de Avilés.

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PELAYADAS SOLIDARIAS

PELAYADAS SOLIDARIAS

Una iniciativa de lo más solidaria…

Esta vez viene de la mano de Pelayo Suárez, un buen amigo y compañero de la asociación, quien ha creado un nuevo reto solidario en www.migranodearena.org

Mediante este reto deportivo, ayudará a recaudar fondos que irán destinados a ayudar a varias asociaciones sin ánimo de lucro (en este caso, que trabajan con animales) Cantabria Felina y Carácter Felino Asturias.

Os animamos a que conozcáis este proyecto en Pelayadas Solidarias

¡GRACIAS PELAYO!

¡Campaña de Esterilización para particulares en Barcelona!

¡Campaña de Esterilización para particulares en Barcelona!

faada

Logotipo del Ayuntamiento de Barcelona. Enlace a la página principal del web de Barcelona

 

 

Del 3 de marzo al 30 de mayo, identificar y esterilizar a los animales de compañía puede ser más económico. Se trata de la campaña Soy responsable por miles de razones, impulsada por la ONG Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA).

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¿Por qué se lavan los gatos?

¿Por qué se lavan los gatos?

Foto: Nuestra preciosa POLGARA acicalándose.

La imagen de un gato plácidamente tumbado al sol, y lavándose concienzudamente, sin dejar un resquicio de su cuerpo sin recorrer, es algo completamente familiar para cualquier amante de los gatos, pero, ¿sabemos por qué lo hacen?

El gato domestico tiene una bien ganada fama de “limpio”, lo cual se argumenta por las largas horas del día que dedica a lo que conocemos como atusado, ese “ritual” de lamidos hasta por los más recónditos lugares de su organismo, ese repaso con sus patas delanteras previamente humedecidas de saliva para poder acceder a los lugares que no es capaz con su lengua…

Pero el gato no “piensa” en ser o estar limpio. El felino, con una sola acción, la del atusado, está ejerciendo múltiples y relevantes funciones: Desde la básica eliminación de suciedad, pelo muerto o incluso parásitos, hasta cuestiones mucho más “técnicas”.

Un gato que se lame puede estar proporcionándose un maravilloso y relajante masaje, un completo circuito “spa” con la sola ayuda de su lengua y sus manos.

Además, con el atusado, los gatos también distribuyen por su organismo las secreciones de las glándulas de su piel, de sus espacios interdigitales. El animal está dándose un baño en sus propios aromas, impregnándose de su perfume, de su única y exclusiva seña de identidad.
Y es más, el atusado les tranquiliza, por eso no es extraño que un gato muy excitado se ponga a lavarse de forma espontánea.

Cuando un gato no se atusa con la regularidad habitual, debemos pensar que algo “raro” está sucediendo. Esta situación es más frecuente en animales mayores, en aquellos ejemplares en los que “el agarrotamiento” propio del inexorable paso de los años produce una menor flexibilidad; en estos “abueletes” observamos el pelo en peor estado y nudos en zonas concretas. Ante estos casos el veterinario debe valorar la causa de la limitación.

Son limpios, si, por supuesto, pero cuando veamos a nuestro gato en plena faena de atusado, observémosle y aprendamos: se está dedicando un tiempo a proporcionarse bienestar.

El gato y su educación

El gato tiene un cerebro más desarrollado que el perro, sin embargo parece incapaz de aprender nada positivo a diferencia de aquél. Su carácter individualista, su independencia, llevó a la opinión pública el tópico de que el gato es ineducable, algo absolutamente falso.

¿Qué pasa entonces? Pues sencillamente que aplicamos los sistemas educativos del perro en nuestros felinos y el resultado inevitable es el fracaso. En tanto el hombre y el perro tienen un comportamiento social muy semejante, ambos son animales sociales que viven en grupo, el gato es muy diferente. Educar a un gato no resulta difícil porque posean una personalidad independientes, sino porque son cazadores solitarios, trabajan sin la ayuda de otros congéneres en tanto que los perros, como los lobos, cooperan entre sí para cazar. Como trabajador solitario el gato no acepta la imposición de órdenes, en su esquema mental de comportamiento no tiene cabida responder a una cadena de mandos al estilo canino.

¿Pero en verdad aprende el gato? El perro vive integrado en una pirámide jerárquica, lo que le empuja a comportarse con sumisión ante el superior y después con el inferior. Esto motiva que los perros sean aduladores con sus propietarios, tienen el perfil psicológico de los halagadores. Al gato por el contrario, no le interesa congraciarse con su dueño, no admite autoridades, no posee ese espíritu sumiso y por tanto aprenderá solamente aquello que realmente le interese por aportarle algún beneficio.

No es raro que el gato realice proezas como abrir el picaporte de la puerta dando un salto y colgándose para obtener algo que le es grato, salir a pasear, coger comida, etc.

¿Cómo aprendió? En su aprendizaje el gato emplea un sistema científico puro, el método de prueba y error, repite la acción un número suficiente de veces hasta que encuentra la solución.

¿Cuándo empiezo su educación? La educación de un gato debe iniciarse cuando aún es cachorro, premiando sus actuaciones correctas y sancionando indirectamente las incorrectas.

Si le tratan con ternura pero firmeza, se irá transformando en un adulto sociable, confiado y maduro. La personalidad del gato se forma en los primeros meses de vida, por tanto las primeras experiencias que recibe son fundamentales. Aquellos gatos que reciben caricias y atenciones, a los que se trató con equilibrio en el trato, desarrollan un sentimiento de confianza más intenso que los que son tratados con indiferencia.

El empleo de comida como recompensa es uno de los recursos que mejor funcionan con los perros, sin embargo no funciona con los gatos como condicionamiento positivo para apartarlos de un mal hábito. Por el contrario la sorpresa o el susto que no involucre dolor o miedo empleados como condicionante negativo es el mejor recurso para eliminar las conductas problemáticas de nuestro gato.

¿Qué es un condicionamiento positivo? Aquél que establece la relación de determinadas acciones mediante el ofrecimiento de un premio (comida, caricias) de modo que el gato relacione dichas tareas con un placer.

¿Qué es un condicionamiento negativo? Aquél que impide la realización de determinadas acciones mediante una sorpresa desagradable (agua, ruido) de modo que el gato relaciona tal acción con un displacer.

Si te has propuesto educar a tu gato te conviene tener preparadas algunas herramientas educativas que te facilitarán la tarea. Hay dos cosas que todos los gatos odian desde lo profundo de su alma felina, el ruido y el agua.

Spray: Cuando le sorprendas arañando cortinas, tapicerías o muebles un rociado de agua de forma sorpresiva tiene estupendos resultados, siempre y cuando el gato nunca vea de dónde proviene el agua. Una caja de canicas que hagan ruido al arrojarla al suelo es capaz de asustar al gato más valiente.

Naftalina: Ponlas allí donde quieres que no suba, por ejemplo en el sofá, o quieres evitar que excave, sobre la tierra de las macetas.

Golpecitos en el dedo. Habrás observado que a veces un gato golpea a otro en la cabeza con las uñas escondidas, como dándole una palmadita, es la forma en que un gato dominante trata a otro sin agredirle. Cuando quieras reñir a tu gato puedes darle unos golpecitos suaves con el dedo en la cabeza o la trufa.

 

Fuente: El Siglo de Torreón

¿Podemos aprender los humanos “idioma gatuno”? ¡Sí!

El gato se comunica con nosotros y con sus congéneres a través de sonidos, señales y marcas que forman un código perfecto. Si nos centramos en los sonidos, en el “idioma” formado principalmente por las vocalizaciones que nosotros conocemos y paramos a escuchar detenidamente, encontraremos cientos de sonidos distintos que hacen que nos hagamos la eterna pregunta ¿qué estará diciendo?

Hoy sabemos que es posible aprender el idioma de los gatos, el idioma de las vocalizaciones. Esto lo logramos basándonos en el análisis de estos sonidos, haciendo un estudio del sonograma y fijándonos en detalles como por ejemplo, dónde pone el énfasis en el MIAU, o la frecuencia de sus ronroneos.

Las vocalizaciones que el gato utiliza para comunicarse con su propietario resultan de la referencia que él obtiene observando el comportamiento de su propietario, la forma en la que éste reacciona cuando el gato emite determinada vocalización. Una vez que nuestro gato sepa qué frecuencia de maullido debe emitir para conseguir lo que se propone, debido a nuestra reacción al oírla, se le quedará grabada de forma que la pueda utilizar cada vez que la necesite para utilizarla con nosotros.

Según estudios llevados a cabo por M. Moelk, el objetivo del gato se puede “adivinar” en función de la intensidad de pronunciación de las letras que forman el MIAU.

Una “M” muy marcada indica una intensa necesidad de contacto. Una “i” larga, señala dolor, e incluso angustia, una “a” larga demanda la necesidad urgente de algo, mientras que un pronunciado “ou” se interpreta como frustración, como el fracaso cuando el gato nos ha pedido algo: hay una hembra cerca, la huele, la oye, quiere salir y no abrimos la puerta. De esta forma podemos aprender a entender qué desea nuestro gato atendiendo a sus maullidos. Además podemos interpretar otros sonidos que a pesar de sonar cómicos al transcribirlos, forman también parte de su lenguaje y podemos analizarlos en sonogramas, como los “mhrm”, “purrr”, “aaaoaaa” que emite una madre cuando sus cachorros le reclaman atención y quiere calmarles.

El gato es una animal inteligente, esto se refleja en su forma de comunicación con los humanos. Repetirá tantas veces como haga falta un sonido determinado, hasta que consiga lo que quiere. Este maullido será diferente en función de lo que el gato demande. Los gatos han aprendido a lo largo del tiempo con nosotros, que encontramos agradables los sonidos de alta frecuencia y corta duración y esos serán los que empleen en su comunicación con los humanos.

 

CRISTINA MORALES ROMERO
Titulada en psicología felina y canina. Especialista en conducta felina
www.psicologiaanimal.com
Vía Mi gato.

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